
Cuando faltan menos de dos meses para la visita de Benedicto XVI al Reino Unido, algo que el gobierno británico considera tema prioritario, La Iglesia Anglicana de Inglaterra ha decidido ordenar como obispos a mujeres, lo que no solo debilita el diálogo con la Iglesia Católica sino que profundiza la sangría interna del anglicanismo histórico.
Hace diez días, la Iglesia de Inglaterra votó favorablemente la creación de mujeres obispos en 2014. Aunque esta no es la decisión final ya que habrá otra votación en dos años, todo indica que la Iglesia de Inglaterra, madre de la comunión anglicana, se mueve inevitablemente hacia el hecho de ordenar mujeres como obispos. Algo que ya sucede en varias provincias anglicanas.
El Vaticano considera esto como un nuevo obstáculo importante en el diálogo ecuménico al punto de calificarlo como una ruptura con la compartida tradición cristiana, que se remonta a muchos siglos. Quienes trabajan cotidianamente por el éxito del ecumenismo sostienen que en todas las Iglesias del primer milenio, la católica, la oriental y la ortodoxa, sólo los hombres pueden ser ordenados sacerdotes y obispos. La ordenación de mujeres obispos plantea un problema particular para la futura comunión entre católicos y anglicanos porque no se puede tener comunión sin el reconocimiento del ministerio episcopal. Con esto, a pesar que el diálogo continúe, quedará bastante limitado.
En coincidencia con este hecho, el Vaticano difundía la semana pasada su enseñanza sobre la ordenación de las mujeres. Esta señala que el intento de ordenación de obispos mujeres es ahora uno de los hechos más serios contra la ley de la iglesia y es castigada con la excomunión automática. En este contexto, los líderes anglicanos y católicos se están moviendo definitivamente en direcciones opuestas respecto del modo de resolver la cuestión.
Sin embargo, esto se está convirtiendo en un tema interno muy sensible para la iglesia anglicana. Hay muchos anglicanos tradicionalistas y evangélicos que se oponen a la ordenación de mujeres. Los opositores de la Iglesia de Inglaterra propusieron la creación de diócesis separadas con obispos sólo varones pero cuando esto fue rechazado, muchos de ellos predicaron que cientos o miles de anglicanos podrían retirarse para unirse a la Iglesia católica.
Todo esto hace que sea más fácil entender el anuncio que el Vaticano dio a principios de este año sobre una nueva fórmula que daría la bienvenida en la Iglesia Católica a los grupos de anglicanos descontentos, pemitiéndoles mantener algunas de sus prácticas espirituales y litúrgicas. Algunos de los líderes tradicionalistas ya se han encontrado con los representantes católicos para sostener conversaciones preliminares sobre cómo se podría hacer esto en Inglaterra y Gales. No está claro aún si se tratará de un éxodo o será algo gradual. Esto dependerá probablemente de lo que ocurrirá en los próximos tres o cuatro años dentro de la comunión anglicana.
Mientras tanto, mucha gente estará interesada en lo que el Papa Benedicto XVI dirá sobre este tema durante su visita a Inglaterra entre el 16 y 19 de Septiembre próximo. El Reino Unido considera un acontecimiento histórico la primera visita de Estado de un pontífice y no reparará en gastos.
El Gobierno británico está empeñado en que la visita sea un acontecimiento histórico que refuerce el papel mundial del país y subraye el compromiso pontificio con la justicia social, en un momento crítico para la Iglesia. Lord Chris Patten, representante del primer ministro para la visita papal, dijo que el significado de la primera visita de Estado de un Papa al Reino Unido es mayor que los potenciales costos. Juan Pablo II visitó el país en 1982 pero fue un viaje exclusivamente pastoral.
No hay comentarios:
Publicar un comentario