
Entre tanta tecnología y el trajinar cotidiano podemos ser presa fácil del engaño en que nuestro propio microclima nos pueda generar. Cuando pensamos que la vida y el mundo solo giran por los carriles que habitualmente transitamos, aparecen señales que nos avisan que le mundo verdadero esté en otro lado y algo distante de nosotros.
Según el Barómetro de la Deuda Social de la Infancia, presentado recientemente por la Universidad Católica Argentina y la Fundación Arcor, durante el año 2009, más del 60% de los niños no había realizado actividades deportivas extraescolares, y más del 80% no había participado en actividades artísticas o culturales.
Incluso, más del 85% no concurrió a colonias de vacaciones el verano pasado, mientras que más del 80% no iba a la escuela y no solía jugar en la plaza o parque; tampoco solían jugar en la vereda o canchita más del 70% de los niños.
Otro dato estadístico brindado por el Barómetro es que el 90,6% de los niños de entre 5 y 12 años, pertenecientes al sector más bajo, no solía utilizar Internet; tampoco lo hacía el 27,6% de los niños de los sectores más aventajados. En cuanto a los adolescentes, el porcentaje de los que no usaban Internet era del 61,2% en el sector más bajo, y del 3,6% en el más alto.
Si pensamos que cotidianamente nosotros y nuestros hijos, estamos recibiendo valores y pautas culturales mediante tecnologías de comunicación y todo aquello que se difunde a partir de esta, podemos comenzar a percibir que un sector importante de nuestra sociedad recepta otras pautas que, al menos por ahora, no conocemos.
Podríamos preguntarnos si los mensajes que estos sectores reciben tienen que ver con la defensa y el respeto por la vida humana, la familia, el desarrollo de una vocación sustentada en el estudio y la formación profesional, la vivencia de una cultura del trabajo, el esfuerzo y el ahorro.
En principio pienso que si se solo se enteran mirando noticieros que hay muchos pibes que se drogan, roban y matan por el pan cotidiano o para comprarse las zapatillas de moda y cuando salen a la calle, esos pibes o parecidos, están ahí… presiento que estamos en graves problemas. Para colmo, gobernantes y políticos dicen que está bien el aborto libre y a cualquier cosa que quieras le podés llamar matrimonio.
Un dato más que para algunos puede no ser tan importante: casi 5 de cada 10 niños en edad escolar no tienen biblioteca familiar en su hogar, y se estima que 4 de cada 10 adolescentes no tienen acceso a libros en el ámbito de su hogar, señala el informe. Sin dudas los libros son un piso común y básico donde encontramos ciencia y sabiduría medianamente compartida por todos.
Más allá de los datos y entrando a una valoración de los mismos, el informe sostiene que diversos indicadores del nivel de vida material, en su evolución en el tiempo, muestran una indiscutible mejora en los últimos años como resultado del crecimiento económico, pero los mínimos normativos (derechos) están todavía lejos de cumplirse para la niñez y adolescencia en cualquiera de las dimensiones consideradas (condiciones materiales de vida, crianza, socialización y formación).
Esto muestra que los indicadores de déficit en los procesos de crianza y socialización no han experimentado cambios significativos, y probablemente para ello se requiera de un cambio más estructural e integral de las oportunidades.
Nos queda reflexionar donde estamos parados tanto nosotros como quienes están a nuestro cuidado, ya sea hijos, hermanos, padres o abuelos. El mundo para ser algo más complejo que nuestro Facebook o el MP3 de nuestro celular.
Según el Barómetro de la Deuda Social de la Infancia, presentado recientemente por la Universidad Católica Argentina y la Fundación Arcor, durante el año 2009, más del 60% de los niños no había realizado actividades deportivas extraescolares, y más del 80% no había participado en actividades artísticas o culturales.
Incluso, más del 85% no concurrió a colonias de vacaciones el verano pasado, mientras que más del 80% no iba a la escuela y no solía jugar en la plaza o parque; tampoco solían jugar en la vereda o canchita más del 70% de los niños.
Otro dato estadístico brindado por el Barómetro es que el 90,6% de los niños de entre 5 y 12 años, pertenecientes al sector más bajo, no solía utilizar Internet; tampoco lo hacía el 27,6% de los niños de los sectores más aventajados. En cuanto a los adolescentes, el porcentaje de los que no usaban Internet era del 61,2% en el sector más bajo, y del 3,6% en el más alto.
Si pensamos que cotidianamente nosotros y nuestros hijos, estamos recibiendo valores y pautas culturales mediante tecnologías de comunicación y todo aquello que se difunde a partir de esta, podemos comenzar a percibir que un sector importante de nuestra sociedad recepta otras pautas que, al menos por ahora, no conocemos.
Podríamos preguntarnos si los mensajes que estos sectores reciben tienen que ver con la defensa y el respeto por la vida humana, la familia, el desarrollo de una vocación sustentada en el estudio y la formación profesional, la vivencia de una cultura del trabajo, el esfuerzo y el ahorro.
En principio pienso que si se solo se enteran mirando noticieros que hay muchos pibes que se drogan, roban y matan por el pan cotidiano o para comprarse las zapatillas de moda y cuando salen a la calle, esos pibes o parecidos, están ahí… presiento que estamos en graves problemas. Para colmo, gobernantes y políticos dicen que está bien el aborto libre y a cualquier cosa que quieras le podés llamar matrimonio.
Un dato más que para algunos puede no ser tan importante: casi 5 de cada 10 niños en edad escolar no tienen biblioteca familiar en su hogar, y se estima que 4 de cada 10 adolescentes no tienen acceso a libros en el ámbito de su hogar, señala el informe. Sin dudas los libros son un piso común y básico donde encontramos ciencia y sabiduría medianamente compartida por todos.
Más allá de los datos y entrando a una valoración de los mismos, el informe sostiene que diversos indicadores del nivel de vida material, en su evolución en el tiempo, muestran una indiscutible mejora en los últimos años como resultado del crecimiento económico, pero los mínimos normativos (derechos) están todavía lejos de cumplirse para la niñez y adolescencia en cualquiera de las dimensiones consideradas (condiciones materiales de vida, crianza, socialización y formación).
Esto muestra que los indicadores de déficit en los procesos de crianza y socialización no han experimentado cambios significativos, y probablemente para ello se requiera de un cambio más estructural e integral de las oportunidades.
Nos queda reflexionar donde estamos parados tanto nosotros como quienes están a nuestro cuidado, ya sea hijos, hermanos, padres o abuelos. El mundo para ser algo más complejo que nuestro Facebook o el MP3 de nuestro celular.
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